La manifestación artística objeta y confronta las situaciones que se viven en cada país, sobre todo en estos tiempos donde con frecuencia también los creadores dan la lucha a través de su trabajo, expresan su crítica a un sistema, a una idea o un evento, sin importar la censura.Se trata de una expresión fundamental e inherente al ser humano, cuyos primeros ejemplos datan de la prehistoria. A partir de entonces el hombre encontró sus materiales en los minerales de huesos carbonizados y plantas, para satisfacer esa necesidad de comunicar sentimientos y eventos importantes durante su vida.

Salvador Dalí acertó a insuflar nueva vida al surrealismo europeo hasta convertirse en su más conocido representante; sus confusas ideas estéticas (el llamado método paranoico-crítico) fueron mucho menos decisivas que sus impactantes composiciones, a las que trasladó con magistral precisión técnica un personalísimo universo onírico y simbólico, tan nítido y luminoso como profundamente inquietante y perturbador. Dalí utilizaba colores brillantes con el fin de crear una atmósfera cristalina en sus obras. Halla su propio estilo (que los expertos denominarán psicotico-paranoide), su particular lenguaje y forma de expresión que le acompañarán siempre y, aunque vaya cambiando y evolucionando. Será una mezcla de vanguardia y tradición. Dalí estudia y utiliza las posibilidades de los nuevos descubrimientos científicos, sobre todo aquellos relacionados con la tercera dimensión. Se interesa por todos los procedimientos encaminados a ofrecer al espectador la impresión de plasticidad y espacio. Dalí ya tenía su musa inspiradora y ella a su artista.            👸

Van Gogh pintaba de día y de noche. Pintaba cuando veía: su cama, sus zapatos; los campos de trigo y los girasoles; su propia cara y la de la gente del pueblo. Era como si se hubiera apoderado de él la fiebre del trabajo. Para poder pintar de noche, sujetaba varias velas de su sombrero y le llegaba la aurora pintando tabernas iluminadas, campos bañados por la luz de la luna y noches cuajadas de estrellas. Sus vigorosas pinceladas hacían que los objetos representados en ellas parecieran dotados de movimiento, como si estuvieran animados por intensas emociones. Su paleta de pintor se fue llenando de colores vivos, y en ella mezcló el verde con el rojo, el azul con el naranja, el violeta con el amarillo. Su colorido guardaba poca relación con la realidad, pero !eso que importaba!, era su creación. No fue un pintor reconocido en vida, pero alcanzó gran celebridad a partir, sobre todo, de la exposición retrospectiva de 1891 en el Salón de los Artistas Independientes.          🖼️